El escultor

Mi historia

Una historia construida punto por punto

01

Mis inicios

Mi camino hacia la escultura no comenzó en una escuela de arte ni con la intención de convertirme en escultor. Comenzó en casa, frente a un portón que necesitaba algunos arreglos.

Un amigo tenía una soldadora de electrodo revestido —MMA— y me la prestó. Además, me estimuló a hacer los arreglos por mi cuenta porque, en principio, eran solamente unos puntos de soldadura.

Después de mucho estudio, videos, práctica y de lastimar bastante el portón, finalmente lo logré.

Pero durante ese proceso ocurrió algo inesperado: descubrí que me gustaba soldar.

02

Descubrir otro mundo

A partir de aquel primer arreglo no pude dejar de explorar.

Trabajar con el metal me relajaba profundamente. Mientras soldaba, toda mi atención quedaba concentrada en lo que estaba haciendo y sentía que entraba en otro mundo, completamente desconocido para mí.

Ya no se trataba solamente de reparar cosas. Cada prueba abría una nueva posibilidad y cada error me obligaba a encontrar una solución diferente.

Sin darme cuenta, había comenzado a construir.

03

Los primeros personajes

Mis primeras figuras nacieron de materiales encontrados: arandelas, tuercas, varillas, resortes y pequeños fragmentos de chatarra.

Eran esos muñequitos simpáticos que suelen aparecer cuando alguien comienza a descubrir todo lo que puede hacerse con una soldadora.

Me divertía construirlos y me permitían experimentar con posturas, gestos y proporciones. Sin embargo, incluso en aquella etapa sentía que podía hacer algo más.

Había una ambición que me impulsaba a seguir probando.

04

El rito inevitable

Obviamente, como buen argentino que empezaba a dominar la soldadura, tenía que construir una parrilla. Era inevitable.

Fue uno de mis primeros proyectos de mayor escala. Cuando la terminé, se la regalé a mi primo, que todavía la utiliza.

La parrilla continúa entera y, hasta el momento, no se rompió ni se desprendió ninguna pieza. Eso me confirmó que la cosa comenzaba a ponerse seria.

La primera parrilla construida en el taller
05

Construir mi lugar de trabajo

A medida que avanzaba, los proyectos eran cada vez más grandes y necesitaba un lugar adecuado para trabajar.

La consecuencia lógica fue construir mi propia mesa de hierro: amplia, resistente y preparada para soportar cortes, golpes, herramientas y soldaduras.

Esa mesa todavía existe y continúa siendo la mesa oficial del taller. Sobre ella construí muchas de las obras que aparecen en este sitio.

Desde entonces, mi taller cambió muchísimo: incorporé muchas más herramientas y lo fui organizando mejor para acompañar obras cada vez más exigentes. Más adelante voy a sumar nuevas fotografías para mostrar cómo es ese espacio de trabajo en la actualidad.

06

El Gaucho Rivero

Uno de mis primeros intentos de abordar una figura con mayor profundidad fue el Gaucho Rivero.

Me gustó la expresión que había logrado y sentí que los rasgos conseguían transmitir el carácter que estaba buscando.

Sin embargo, la técnica no terminaba de convencerme. Me parecía desprolija y yo quería encontrar una forma de trabajar más delicada, más controlada y con mayor precisión.

La obra fue importante justamente por eso: me mostró que no alcanzaba con representar una figura. También necesitaba desarrollar un lenguaje propio.

07

La pareja de lectores

Después llegaron dos obras que todavía conservo en mi casa como recuerdo de aquella etapa en la que trabajaba principalmente con chatarra.

Un hombre, apoyado en un poste de luz, permanece concentrado en su lectura. Frente a él, una mujer sentada junto a una ventana lee con su vestido blanco.

Con esta pareja comencé a buscar algo más narrativo. Ya no eran solamente figuras construidas con materiales recuperados: empezaban a aparecer escenas, silencios y pequeños relatos.

08

El primer equilibrista

Más adelante intenté construir un ave sostenida en equilibrio.

Hoy me causa mucha risa ver aquel primer intento tan rústico. Sin embargo, después de varias pruebas finalmente logré que funcionara.

Esa experiencia abrió una línea de trabajo que todavía continúa. Con el tiempo, las formas se hicieron más limpias, los apoyos más sutiles y la construcción mucho más precisa.

Aquel primer pájaro rudimentario contenía, sin que yo lo supiera, una parte importante de lo que vendría después.

Primer equilibrista del taller
09

Un nuevo comienzo

En abril de 2026 compré mi primera soldadora TIG.

Ese momento marcó el comienzo de una etapa completamente nueva. Bajo la influencia del trabajo de Kyle’s Kinetics, empecé a explorar las posibilidades del acero inoxidable, el equilibrio y la construcción de figuras mediante una técnica mucho más precisa.

Sentí que había encontrado un mundo que me representaba mucho más.

El acero inoxidable, la soldadura TIG, las superficies pulidas y el contraste entre las marcas del fuego y el acabado espejo me permitieron acercarme al lenguaje que venía buscando desde hacía tiempo.

Actualmente estoy muy concentrado en profundizar esta técnica. Cada obra me obliga a comprender mejor el comportamiento del material, controlar el calor y pensar cuidadosamente dónde colocar cada aporte de metal.

Presencia, escultura en acero inoxidable
10

Aprender a modelar antes de soldar

Al mismo tiempo, estoy estudiando la construcción de esculturas en arcilla.

La arcilla me permite investigar con mayor libertad las posturas, la anatomía y la distribución de los volúmenes antes de trasladarlos al acero.

Mi intención es utilizar ese aprendizaje para conseguir mayor precisión en las figuras: comprender mejor cómo se mueve un cuerpo, dónde se concentra su peso y cuánto material necesita cada volumen para expresar lo que estoy buscando.

No considero que haya llegado a un punto definitivo. Todo lo contrario: siento que todavía estoy al comienzo de una etapa con enormes posibilidades.

Detalle del modelado y el acabado del acero
11

Un camino que continúa

Después de aquellos primeros puntos de soldadura llegaron nuevas herramientas, diferentes materiales, el acero inoxidable, el pulido a espejo y una búsqueda cada vez más personal.

Cada obra continúa siendo una oportunidad para aprender. Algunas me permiten resolver un desafío técnico; otras abren nuevas preguntas sobre el movimiento, el equilibrio, la materia o la forma humana.

Mi historia sigue construyéndose de la misma manera que comenzó: con curiosidad, paciencia y un punto de soldadura después de otro.

Muchas gracias por visitar mi sitio y por detenerte a apreciar mis obras.